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HISTORIA MILITAR DE ESPAÑA Fortificaciones españolas |
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CASTILLO DE HOSTALRICH, BARCELONA
Fortaleza española erigida en el paso natural de Barcelona a Gerona. El Castillo de Hostalrich está construido en la cima de un estrecho contrafuerte que domina la llanura circundante, con la misión de dominar la carretera o Vía Real de Barcelona a Gerona por el valle del Tordera. Esta carretera es la zona de paso obligatorio en las comunicaciones norte-sur por ser el único paso natural existente entre Barcelona y Gerona, siendo una bifurcación interior de la Vía Augusta romana.
La roca donde se construyó el castillo, denominada el Turó del castell, se ve protegida en su parte oriental por el río Torderá, que actúa como un formidable obstáculo que impide el asalto por aquel lado. El castillo se construyó entre 1719 y 1754 siguiendo un proyecto del Ingeniero General Próspero de Verboom sobre los restos de una importante fortaleza medieval documentada desde 1145. Su origen remoto corresponde a un antiguo poblado ibérico que después sería oppidum romano. Durante la Edad Media Hostalrich se convirtió en la sede administrativa de vizcondado de Cabrera, cuya familia construyó el castillo medieval existente antes de la acual fortaleza. Tenía una traza aproximadamente rectangular, con sus lados mayores de noroeste a suroeste. El lado oriental estaba cerrado por una gran cortina apoyada en el borde superior del enorme y escarpado talud que cae sobre el río Tordera. En el lado opuesto, por donde es más accesible el acceso a la cima, había un frente abaluartado que se adaptaba a la configuración del terreno, y que tenía una contraguardia avanzada delante del baluarte de la izquierda. En el frente de la cortina, donde el acceso es más fácil de forma natural, había una media luna con el fin de descubrir los avances y trabajos de enemigo y para reforzar la defensa exterior del cuerpo principal de la fortaleza. En la parte central se alzaba un robusto caballero con almacenes y pabellones a prueba, dominando todo el recinto y capaz de batir hasta una distancia bastante considerable con sus seis piezas de gran calibre. La fortaleza se hallaba rodeada por un foso tan profundo, que la escarpa y la contraescarpa se hacían imposibles de escalar. El camino cubierto que envuelve la obra ofrecía una buena defensa, tanto por su desarrollo como por lo robusto de la estacada y los rastrillos. Tenía dos entradas bien defendidas: una por la parte de la población y otra por la parte que da al campo, en el lado opuesto. A unos 200 metros de la última se hallaba una fuente que abastecía la guarnición, que además contaba en el interior del castillo dos aljibes de gran capacidad. La población se encontraba en la ladera, de fuerte pendiente, rodeada de una antigua muralla incapaz de presentar una defensa adecuada. Más abajo, donde la pendiente se junta con el llano, se encontraba el arrabal, cuya entrada estaba dominada por un gran torreón llamado de los Frailes, único edificio capaz ofrecer resistencia y artillado con dos piezas de pequeño calibre. El castillo de Hostalrich sufrió tres ataques durante la Edad Moderna:
El castillo mantuvo su guarnción militar hasta 1929, año en el que el general Primo de Rivera la trasladó por falta de condiciones de alojamiento. |