RECONSTRUCCIÓN (1735 - 1776)
Antecedentes
A lo largo del primer tercio del siglo XVIII se suceden diversas disposiciones del Consejo de Guerra con objeto de poner en estado de defensa la llamada Frontera de Castilla. Sin embargo, las acciones concretas fueron escasas, si exceptuamos las reformas de la plaza de Ciudad Rodrigo de 1710 en plena guerra de Sucesión, y el levantamiento de planos y mapas estratégicos.
En este sentido destaca la labor del ingeniero militar francés Carlos de Robellín, quien en 1722 estaba destinado en la Frontera de castilla y levantó los planos de las viejas fortificaciones de la zona, como la del castillo de San Felices de Gallegos, con vistas a futuras obras de restauración.
En 1735 el primer ministro Patiño hace una visita a este territorio de frontera, y curso de la misma el cabildo de Ciudad Rodrigo le solicita que se restaure el antiguo Fuerte de la Concepción como una manera de completar el sistema defensivo del Campo de Argañan. De esta manera surgió la idea de reconstruir el Fuerte de la Concepción y potenciar las defensas de la zona, volviendo a los planteamientos del duque de Osuna de setenta años atrás.
Anteriormente a la visita del ministro Patiño ya se habían realizado unas primeras obras de fortificacion en las ruinas del antiguo fuerte del duque de Osuna, de forma que se había reforzado el recinto cuadrado de unas 80 toesas de lado, se habían construido unos revellines, un reducto, abierto un foso y hecho un camino cubierto, todo ello revestido de cal y canto. Finalmente, se había dispuesto alojamiento para unos 650 soldados, 200 caballos, sus oficiales y su estado mayor [13].
El 29 de abril de ese año de 1735 el Consejo de Guerra cursó al coronel D. Pedro Moreau, Ingeniero en Jefe, la orden de reconocer la plaza de Ciudad Rodrigo y toda la Frontera de Castilla con objeto de ponerla "en estado de resistencia ... con la armonía que requiere la profesión" [14]. En paralelo, con fecha de 27 de mayo se anuncia al gobernador militar de la provincia, Felipe Dupruy, el destino de Juan Amador Courten como nuevo ingeniero a cargo de las obras del fuerte, y la ampliación de los requisitos del fuerte, de deberá ahora se capaz de albergar dos batallones de infantería y 500 caballos [15].
El 2 de julio de 1735 el coronel Moreau finalizó su reconocimiento, elevando a continuación su informe de la visita. En él se manifiesta partidario de fortificar una serie de puntos, aparte del Fuerte de la Concepción, "... afin de que uno a otro se den la mano, y defiendan como primera línea contra qualquier arrojo del Reyno vecino ...": contruir un puesto fortificado capaz para 200 hombres en Fuentes de Oñoro, fortificar el puente sobre el río Águeda, construir un reducto entre Barbo de Puerco y Boza, y contruir diversos puestos de retaguardia para cubrir visualmente toda la zona [16]. Posteriormente los ingenieros Moreau y Courten se dirigieron a San Felices de Gallegos, considerada desde antiguo avanzadilla, cobertura y defensa de Ciudad Rodrigo.
Ya en este primer informe se puso de manifiesto el primer defecto de diseño del fuerte: el hecho de que el cuerpo principal del mismo, es decir, la plaza de armas fortificada, estaba levantada en un punto de cota inferior al cerro de la Cruz, una loma cercana donde posteriormente se levantó el reducto de San José. Curiosamente, los ingenieros Moreau y Courten advierten la deficiencia pero no proponen levantar el fuerte en el cerro, sino que ambos recomiendan reconstruir el Fuerte de la Concepción en el sitio donde fue construido por el duque de Osuna. Este asunto será objeto de la construcción del reducto de San José en el citada cerro y de un cuartel de Caballería a mitad de camino como apoyo táctico del mismo y defensa del fuerte en ese lado en caso de captura del reducto.
Recibido el informe de Moreau, el ingeniero Diego Bordick, miembro del Consejo de Guerra y autor material de las órdenes emanadas sobre el Fuerte, envia a Patiño con fecha 26 de julio su propuesta de planta para la reconstrucción del Fuerte. Se trata de una planta pentagonal que engloba en su interior las obras del cuadrilátero del fuerte de Osuna. Dos dias antes, el 24 de julio, dio la orden de comienzo de los trabajos. Simultáneamente, Bordick propuso al consejo que Courten fuese el ingeniero a cargo de la reconstrucción del fuerte, acompañado por Antonio Jordán, otro ingeniero que estuvo con Courten en las obras del fuerte de San Felipe de Puerto Cabello, en Venezuela. No obstante, Patiño rechazó la propuesta de Diego Bordick. En cambio, el Consejo de Guerra determinó en despacho de 30 de noviembre de 1735 que fuese el Ingeniero en Jefe coronel Moreau, que se encontraba en la Corte en esas fechas, el encargado de la reconstrucción del fuerte.
Primera etapa (1735 - 1740)
El 19 de abril de 1736 el coronel Moreau firmó el Pliego de Condiciones para el asiento de las obras del fuerte [17]. El 1 de mayo se puso la primera piedra, tras una misa de campaña y en presencia de las autoridades militares de la provincia, tras lo cual el destacamento de 90 hombres del Regimiento de Milicias de Ciudad Rodrigo realizó tres salvas de fusilería [18].
Durante 1737 se cruzan diversas cartas entre Moreau y el Consejo de Guerra sobre el diseño de la recostrucción, siendo consultado sobre ella el ingeniero Juan de la Ferriere, quien impuso modificaciones el proyecto. A partir de octubre de 1737 es la Real Junta de Fortificaciones el órgano encargado de intervenir de cerca en la marcha de las obras. Es en este periodo en el que el famoso Manuel de Lara Churriguera intervino en las obras como maestro de obras. Finalmente, el Consejo de Guerra y la Real Junta de Fortificaciones aprobaron con modificaciones el proyecto de Moreau en una fecha imprecisa entre el 24 de agosto y el 11 de septiembre de 1737.
La principal característica del proyecto de Moreau es el respeto de la planta rectangular del antiguo fuerte de Osuna, lo que va a constituir el segundo defecto del fuerte, señalado como grave por diversos ingenieros en sus informes a lo largo del siglo XVIII. En efecto, el ángulo que forma la cortina con el flanco del baluarte es de 90 grados, mientras que en el sistema tipo Vauban aparece una abertura de ángulo de hasta 100 grados o, n su caso, se modifica el baluarte con la cosntrucción de un ojejón, que se complementa por las tenazas, ya en el foso [19].
El 3 de diciembre de 1740 cesó en su cargo el coronel Moreau, siendo reemplazado por el ingeniero Bernardo de Frosne. Sus últimos proyectos fueron los del reducto de San José en el vecino cerro de la Cruz y los cuarteles de Caballería a mitad de camino entre el fuerte y el reducto.
Segunda etapa (1740 - 1753)
En 1741 el nuevo ingeniero a cargo, Bernardo de Frosne, evalua en 1,5 millones de reales de vellón el montante necesario para acabar las otras.
Hasta seis años más tarde no tenemos noticias del fuerte, y es de nuevo el ingeniero Pedro Moreau quien nos las ofrece, en un informe fechado el 16 de septiembre de 1747 en el que nos dice que los cuatro baluartes están ya finalizados y rematados por garitas, mientras que las cortinaslo están levantadas tan solo hasta la línea del cordón; los puentes de acceso a la plaza central están ya construidos, y la puerta principal se halla rematada hasta la misma altura que las cortinas; el escudo principal no ha sido labrado y siguen sin practicarse las excavaciones en el interior de la plaza, mientras que el resto de las obras exteriores del fuerte siguen retrasadas. Moreau cifra en 1,4 millones de reales de vellón el costo de las obras que quedan aún pendientes [20].
En 1750 se firma el Tratado de Límites con Portugal. Un año más tarde, 1751, el gobierno del Marqués de la Ensenada envió al ingeniero Antonio de Gaver, conocido por sus trabajos de fortificación en Orán, para que estudie el estado de defensa de la zona. En su informe, fechado en 1751, el ingeniero Gaver apoya la elección hecha por el duque de Osuna para el lugar de construcción del Fuerte de la Concepción. Cinco años despues, en 1756, Gaver fechó unos planos y perfiles realizados sobre el fuerte [21].
Tercera etapa (1753-1776)
En 1753 el ingeniero Moreau se hizo cargo de nuevo de las obras del fuerte, que son ya casi las definitivas.
El ingeniero Juan Giraldo de Chaves estuvo trabajando en la Frontera de Castilla durante diez años, en el triángulo formado por el Fuerte de la Concepción, Ciudad Rodrigo y San Felices. En 1756 redactó un informe en el que dice que el reducto de San José está ya finalizado y dotado de hornabeque, si bien lo considera defectuoso por tres razones: su figura trapezoidal, no muy apta para la defensa; por el exceso de altura de sus paramentos; y por existencia de una altura en sus cercanías desde la cual puede batirse el reducto y donde propone construir un pequeño fuerte o padrastro. También nos informa que el cuartel de Caballería está asimismo finalizado y dotado de cañoneras. Por ultimo, insiste en el acierto a la hora de elegir el lugar de construcción del Fuerte de la Concepción con estas palabras:
"Aunque sólo la plaza de Ciudad Rodrigo es la verdadera llabe de Castilla como lo tiene acreditado la experiencia, y combence su posición, no obstante el referido Fuerte aunque situado en un Camino Real que no es el único para entrar en Ciudad Rodrigo, cubre y defiende todo el Campo de Argañán, asegurando dicho País hasta Ciudad Rodrigo, es un antemural de esta Plaza, abrigo de San felizes, está al frente de una Plaza enemiga y tiene otras ventajas que son obvias reflexinada su situación: por lo que considero indispensable su Guarnición, que es conbenientísima su conserbación y buena defensa" [22].
En 1758 el ingeniero Francisco Codony realizó un plano del Fuerte, que tenía prácticamente la morfología que actualmente puede observarse sobre el terreno.
En 1759 el ingeniero Moreau hace un balance de los gastos, que cifra en 6.900.000 reales de vellón desde el inicio de las obras veinticinco años antes.
Si bien a partir de 1762 el fuerte estaba prácticamente finalizado, pues participó como base de partida del ejército del conde Maceda durante la Campaña de Portugal de la Primera Guerra del III Pacto de Familia, el Fuerte de la Concepción no fue inaugurado hasta el 30 de mayo de 1776, fecha en que se bendijo la capilla y se colocó el Santísimo Sacramento en su interior [23].