El premio ESPAÑOL INCÓGNITO es una distinción reservada a los suboficiales y tropa permanente de Ingenieros y de Transmisiones del Ejército Español. Según su reglamentación original se concedería a quienes se distinguiesen en las Escuelas Teóricas y especialmente en las Escuelas Prácticas, siempre que se observase en ellos una intachable conducta. Su origen se remonta al año 1843, cuando el general Zarco del Valle recibió un donativo de 40.000 reales para el fomento de la instrucción dentro del Cuerpo. El documento de la donación dice así:
"Un español amante de su patria, y muy particularmente apasionado del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, al cual no pertenece, deseoso de contribuir a su mayor utilidad y esplendor, tenía destinada en su última voluntad una suma de sus no cuantiosos bienes para lograr algún día tan noble fin.
"Mas, persuadido de la conveniencia de adelantar los fondos de su donación, y movido del impulso que en los momentos presentes debe recibir la ilustración y crédito del Cuerpo objeto de su afición, ha puesto a disposición del Excmo. Sr. Ingeniero general la expresada suma, que es de 40.000 reales vellón, bajo las siguientes condiciones:
"La 1ª, irrevocable, es la de conservar a su modestia el derecho de que su nombre sea ignorado.
"2ª. Esta suma se entregará en una imposición sobre fondos públicos, los más seguros que hubiere, la cual no podrá enajenarse.
"3ª. Los intereses de esta imposición se destinarán precisamente, sin que sea lícita la menor variación, al fomento de la instrucción y buen nombre del Cuerpo de Ingenieros, en la forma que a continuación se expresa.
"4ª. La mitad de los intereses mencionados se destinará a la Academia, y la otra mitad al regimiento [01]..
"5ª. La mitad correspondiente a la Academia servirá para la suscripción de periódicos científicos y militares europeos; y si sobrase alguna parte, se empleará en obras clásicas de la profesión; con la circunstancia de que en épocas determinadas del año haya de dar el bibliotecario de la misma Academia una noticia de las obras publicadas en todos los países sobre dicha profesión, como también de los mapas e instrumentos que lo merecen, de las alteraciones ocurridas en la organización, instrucción y servicio de los ingenieros militares, y en las plazas de guerra de otras naciones, todo con la exactitud que fuere posible. Esta noticia será examinada por la Junta de Profesores, con cuyo dictamen la pasará el Jefe de estudios al Ingeniero general para que en seguida se remita una copia de ella a cada una de las Comandancias generales del Cuerpo en la Península y Ultramar, o, siendo dable, se litografíe y circule a todos los oficiales del mismo Cuerpo.
Las Coronas del premio Español Incógnito, instituidas por el Ingeniero General Zarco del Valle en 1849 en unas Instrucciones que sancionó seis años después haberse instituido el premio.
"6ª. La mitad correspondiente al regimiento se destinará a premiar en las clases, desde sargentos primeros inclusive abajo, a aquellos individuos que más se distinguiesen en las clases teóricas, y muy particularmente en la práctica. La suma destinada a este objeto se distribuirá en varios lotes. Para determinar cuáles hayan de ser éstos, adjudicar los premios y demás, se procederá por el coronel, oyendo a los Jefes hasta asegurarse de que recaigan sobre el verdadero mérito.
"Será condición precisa que los premiados hayan de tener la nota de honradez y buena conducta, perdiendo todo derecho los que hubieren sido sumariados por insubordinación.
"7ª. Todas estas operaciones, así de la Academia como del regimiento, han de merecer, antes de realizarse, la aprobación del Ingeniero general.
La Corona de Zapador.
"8ª. La imposición quedará a nombre del que ejerciere este cargo en cualquier tiempo. Por la Dirección general se cobrarán los intereses, pasando su producto inmediatamente, por partes iguales, a la Academia y al regimiento. La cuenta de la inversión de este fondo, que se depositará en las respectivas Cajas de ambas Corporaciones, se llevará con las mismas formalidades establecidas para los gastos de la Academia y los de la Escuela práctica del regimiento. Si, por cualquier accidente, sea el que fuere, dejase de existir la Academia o el regimiento, el total de los intereses se empleará en iguales objetos y con las mismas formalidades en aquella de las dos Corporaciones que subsistiese. En caso de desaparecer ambas, la Dirección general de Ingenieros será responsable de aplicar dichos intereses a los objetos para que están destinados, en la forma más análoga posible.
"Si llegase el caso inverosímil de desaparecer esta institución, el último Ingeniero general, bajo su responsabilidad y con las mismas condiciones, traspasará el capital impuesto al Depósito o Cuartel de Inválidos, si lo hubiese; y de no haberlo, se distribuirá entre los militares retirados de la clase de tropa verdaderamente pobres, prefiriéndolo los que hayan servido en el regimiento de Ingenieros.
"9ª. Se otorgará una escritura en que queden consignadas todas estas condiciones y circunstancias, entre el teniente general D. Antonio Remón Zarco del Valle, como comisionado de la persona incógnita que hace la donación, y su apoderado, para vigilar sobre el establecimiento de ella, y el General, Comandante general de Ingenieros del primer distrito, en representación del Cuerpo, verificándose así ante el escribano del Juzgado del mismo, sacándose de ella tres testimonios, que se archivarán en la Dirección, en la Academia y el regimiento.
Madrid, 19 de Noviembre de 1843.
D. Vicente Román, coronel graduado de Infantería, teniente coronel del Cuerpo de Ingenieros, secretario de la Dirección general del mismo.
Certifico: Que estando reunidos en el Palacio de Buenavista, hoy dia de la fecha, todos los Sres, Generales, jefes y oficiales del Cuerpo de Ingenieros que se hallan actualmente en esta corte, con objeto de verificar la instalación de la Dirección general en el citado edificio, he leído, por disposición del Excmo. Sr. Ingeniero general D. Antonio Remón Zarco del Valle, que tan dignamente presidió esta ceremonia, el anterior documento, cuya lectura produjo el mayor enternecimiento y entusiasmo en todos los circunstantes, que mostraron de un modo muy expresivo su reconocimiento hacia el generoso y benemérito español que, con este cuantioso desprendimiento, ha querido contribuir tan eficazmente a la mayor ilustración y brillantez del Cuerpo en que todos tienen la gloria de servir.
Y para que conste y obre los efectos convenientes, firma esta certificación por disposición de S.E., en Madrid, a diez y nueve de Noviembre de mil ochocientos cuarenta y tres.
Vicente Román.
Es copia.
Zarco. Rubricado.
Hay un sello que dice: "Dirección general del N. Cuerpo de Ingenieros."
La primera de las condiciones establecidas es la "irrevocable" de reservar su nombre. Sin embargo, entre los ingenieros militares se cree que el antiguo oficial del Cuerpo D. Manuel Varela y Limia fue el "Español incógnito" fundador del premio. Este brigadier, que entre otros cargos importantes desempeñó la Subsecretaría del Ministerio de la Guerra y la Dirección del Cuerpo de Ingenieros de caminos, canales y puertos, escribió numerosas e interesantes obras y Memorias profesionales, y entre otras, la primera, publicada en el MEMORIAL, con el título de Resumen histórico del arma de Ingenieros, que fue el primero de los de su especie.
Seis años más tarde, en 1849, el general Zarco del Valle redactó unas instrucciones para la más acertada distribución de este premio entre los individuos de tropa. En ellas se recomendaba se tuviesen presentes distintos preceptos de las Ordenanzas del Cuerpo, se fijaba la cuantía de los premios pecuniarios para la tropa, y se establecían las "coronas de premio", para concederse en las escuelas prácticas. Las coronas eran de plata, y se llevaban en la parte superior del brazo derecho, sobre la manga de la casaca, levita o capote.